30 de marzo de 2014

COMPETITIVOS, EGOISTAS E INSACIABLES POR NATURALEZA

El vèrtigo de estos tiempos que corren, ha creado hàbitos, costumbres, pseudoculturas subterràneas; remedos de cultura en grandes nùcleos de la sociedad moderna. La presiòn social ha convertido al hombre en juguete, vìctima y tìtere de poderosos intereses comerciales. El hombre automatizado, anulado en su esencia espìritual se ha robotizado con tres o cuatro metas de alcance material, como ùnica razòn de vida. La bùsqueda obsesiva por el confort,  molicie brindada por la absorvente y disipada tecnologìa, ha creado un ser humano esclavo de objetos, metas vanales, proyectos absurdos y mediocres. Siempre el dinero como precursor de las obsesiones y crìmenes del hombre, sometiendo su conciencia  a un arbitraje vulnerable que pierde ante la codicia enfermiza causada por el poder del  dinero.  La satisfacciòn inmediata para alcanzar lo que èsa nueva subcultura le ha enseñado, como  doctrina absoluta de ùnica felicidad posible, ha engendrado un hombre enfermo de poder representado en simbolos y objetos que lo han cegado.

 Han apagado esa luz universal del espìritu que muy pocos ven porque no da rèditos econòmicos,  no sirve para nada segùn  las nuevas modas   despiadadas del  capitalismo. Ahora,  las nuevas generaciones son abominaciones humanas que sòlo nacen, viven y existen para competir y triunfar en la acomodada sociedad de consumo. Sometido desde la infancia a alienantes campañas que educan al individuo para el triunfo, para el  èxito, llevàndolo a un perverso dilema que se ha hecho consigna en las generaciones màs recientes: triunfar o triunfar. Lo otro, la posibilidad de no alcanzar el supuesto y esplendoroso èxito social, econòmico, deja al hombre como un perdedor. La sociedad industrializada, ultramoderna, de lo inmediato y desechable no acepta los  perdedores. El fracaso es aberrante e  inacepatable segìn los nuevos gurùs del hombre exitoso y feliz. . Es la peste de la època. Basta mirar  los miles de comerciales de cualquier paìs occidental y de otros continentes para captar el mensaje premeditado, en un lenguaje alienante pero categòrico:  "Sino triunfas como los mejores nunca seras feliz". A esa deplorable filosofìa facilista  y temeraria  se ciñe la vida del hombre actual.

 EL individuo se entrega entonces a una batalla consigo mismo, contra el medio, contra todas las adversidades; se enfrenta con mùltiples  tropiezos en el transcurso de su existencia. La vida ya  no es la simple lucha por alcanzar un lugar, por obtener  aceptaciòn social y desarrollarse como ser humano dentro del espectro del modelo social. No, la existencia del hombre se desdibuja en  encarnizada batalla por conseguir objetos, renombre, dinero y confort a còmo de lugar. No es un esfuerzo cotidiano de esfuerzo por hacerse  a una profesiòn o un medio de susbsistencia. Es una despiada  guerra contra el otro, contra todos y contra sì mismo por llegar a esa cùspide  donde estarà su redenciòn material,  placebo de la "nueva felicidad humana" ofertada en los grandes supermermercado. Felicidad con marca exclusiva y precio oneroso, a la venta,  en los nuevos paraìsos artìficiales de las modernas ciudades, llamados centros comerciales.

Desde su infancia empieza la docrtrina del triunfo, de luchar, de trabajar, de ser el mejor, de estar por encima de los demàs porque se debe llegar a la excelencia. El fracaso no es posible.  Al  niño lo educan para el supuesto y dorado èxito que le proporcionarà, su   futura felicidad.  Èl  debe ser el mejor en todo. Se inicia esa batalla que no terminarà jamàs porque cada peldaño que logre, serà un reto màs; otra exigencia que le harà la familia, la sociedad, los estamentos sociales, el Estado manipulador y adoctrinante que exhorta al  progreso y bienestar  para los buenos ciudadanos  que   triunfan y dignifican la patria.

Ser competitivo, ser egoista e insaciable en la conquista del triunfo serà su derrotero de vida. Nada podrà detener a  èse hombre, èsa mujer, que pasarà por encima de la ètica;  la moral serà descartada por obsoleta, los ùnicos valores posibles seràn  escalar y escalar, subir hasta llegar a esa cima donde sòlo llegan los mejores. Donde llegan los que pisotearon, arrasaron, mintieron;  destruyeron, vendieron su alma a todos los demonios para triunfar.

No hay marcha atràs. Triunfas o  pereces. Ganas a todos o seràs un perdedor. Si lo quieres, tienes que luchar y  patear, golpear, traicionar y mentir. Todo se vale. Todos los trucos màs sucios y oscuros sirven para ser competitivo y èxitoso.  La mentira es un arma de los triunfadores y ya en poder de ella, seràs tan diestro en su uso  que tù mismo te convertiràs en una brillante mentira resplandeciente de èxitos. Aquì no sirven los sentimientos estùpidos de  bondad.  En la ballalla de la competencia del mundo moderno, los dèbiles estorban, deben ser aplastados por los màs fuertes y capaces.

Llegaràn a la meta de los triunfadores, los que superados todos los obstàculos en esa dura batalla que luego serà una interminable guerra, aquèllos hombres, aquellas mujeres, de personalidad arrolladora y nervios de titanio. Estaràn en el  dorado recinto  del èxito, los que vencieron a  muchos, a los demàs. A  los  que  quedaron tendidos en el  campo de batalla de la competencia, como despojos del fracaso. Esos triunfadores estaràn allà, en lo alto, desfilando en la corte de los idòlatras, narcisos y egòlatras, haciendo venias  a la vanidad de los magnates y poderosos.   Cuando triunfen, deberàn competir  con mayor violencia e inmoralidad porque una vez que lleguen a la cùspide de los elegidos, el sistema de pesos y contrapesos de la voraz sociedad de consumo, èsta  les exigirà ser todavìa  màs competitivos, mucho pero mucho màs egoistas;  muchisimo màs, a nìvel superlativo, ser insaciables porque lo que està en juego  no seràn los acostumbrados trofeos materiales de boato y bienes terrenales;  no, ellos ya no querràn una porciòn del mundo, querràn ser dueños del planeta entero, porque  asì lo determinan las circunstancias y la presiòn por la posiciòn alcanzada,  donde los  condujo   su obsesiòn  por la riqueza y el poder.

El Estado, convertido en  un triste tìtere de poderosos intereses financieros, actùa como caja de resonancia de malignos poderes corporativos que son,  en realidad,  los que controlan los Estados y manejan los gobiernos del mundo actual. Esa perversa uniòn atiza la compulsiva maquinaria de una sociedad enloquecida por la competencia, bùsqueda desesperada por el bienestar. Es cuando la  sociedad y sus integrantes màs importantes, los individuos,  alienandos, adoctrinados  para la  batalla diaria de competir para sobresalir, sacrifican sus existencias, lo mejor de sus vidas,  para ir tras alucinantes quimeras.

Este es el nuevo orden del mundo trazado para  las generaciones màs jòvenes,  postulados demenciales de ser competitivos, ser egoistas, ser  insaciables para alcanzar  altos estàndares de la denominada en forma  repulsiva,  "calidad de vida", "alto nivel de vida", "altos ingresos", y otros plus que sòlo producen cada vez màs excluìdos.  Maquiavèlico engranaje de competencia feroz que muy pocos logran vencer.   En la que la mayorìa participa, desconociendo por ignorancia  o ingenua estupidez que en la guerra de la competencia por el èxito y la prosperidad, sòlo una minorìa de hombres sin alma, sin escrùpulos,  logran su objetivo, cayendo en una trampa sin salida porque deberàn continuar compitiendo contra adversarios cada vez màs fuertes, crueles, despiadados  y amorales,  para no caer de la cùspide donde llegaron





 

EL INFIERNO ESTÀ ENTRE NOSOTROS

¿Cuàl es el verdadeo infierno, aquèl que inventò el cristianismo para someter, aterrorizar y mantener esclavizados alos creyentes durante casi dos milenios? ¿Quièn ha estado en ese infierno creado por el oscurantismo clerical màs retrògrado y criminal ? ¿Existe de verdad ese temido lugar donde sòlo llegan los màs perversos pero tambièn los que no creyeron en esa religiòn o por pecados màs inocentes, que vistos a la luz de hoy son màs que risibles?
El infierno nos respira en la nuca con sus lenguas de fuego, quemàndonos, hacièndonos sentir el dolor y sufrimiento que los seremos humanos padecemos en el desarrollo de nuestras vidas, desde que nacemos hasta nuestro final; no es un solo infierno el que sufrimos, son variado e innumerables infiernos los acechan con apariencia de tragedia, con rostro de tortura, con sombras dantescas de muerte y oleadas de fuego tras el fyuego de la guerra y la devastacion aterradora de  los instrumentos de la guerra; el infierno nos persigue bajo la devastadora secuenciua de terribles enfermedades que diezman el cuerpa hasta dejarloi como un despojo putrido, nauseabundo que en poco tiempo sera cremado, enterrado o arrojado en el fondo de algùn turbulento rio o un lejano mar; los infiernos son mùltiples con su zarpas malignas que laceran cuerpos en forma de terribles catastrofes naturales, matando a miles y millones en pocos minutos pero dejando a aterrorizados sobrevivientes ante la presencia de un lugar convertido en un infierno de cadaveres, sangre y despojos humanos por doquier, infame opresencia de aquella pesadilla de dolor en los  rostros de los cadaveres, sanguinolentos y ultrajados por la barbarie del acontecimiento sea natural o causado por la onmipresente capacidad del homb re de causar muerte y doilor. bien porque somos vìctimas de las infamias de nuestros mismos congèneres, chivos expiatorios de la malkignidad

El infierno son todos los infiernos que enfrenta la raza humana desde el gènesis de presencia en la tiuerra hasta los sombrìos momentos que pasan. Cuàntos infiernos nos encontramos en el dìa a dìa a traves de la moderna tecnologìa que nos pone frente a una pantalla de televisiòn para ver seres mutilados, descuartizados, tendidos sobre vcampops cubuertos de sangre donde van llegando las aves carroñeras, esperando un poco a que la carne muerta se descomponga un poco màs, la sangre se seque e iniciar entonces su aquelarre devorador , festìn de la cadena alimenticia de la cruel pero sabia estructura de la naturaleza. Infierno de todos los dolores es la guerra de todas las èpocas, todos losm perìodos de la historia son el cuadro purpura donde el mal ha pintado la barbarie con el vital lìquido que corre por el cuerpo de los hombre y que èste derrama desde siempre sobre la tierra como tributo extraño de savcrificar la vida para que la tierra absorva su simiente roja. Los infiernos estàn entre nosotros convertidos en hambre que avanza como un càncer hasta convertirse en epidemis que mata lentamnet a millones que no conocieron otro mundo que la infernal certeza de saber que moriràn porque carecen del alimenmto bàsico para  no morir. Infierno de grandes nùcleos de poblaciòn paralizados por el miedo a la guerra y las mosntruiosidades que se comenten en nombre de credos politicos y religiosos,  fanatismos exacerbados y criminales; estupidez e ignorancia absoluta donde bla razòn es socavada por la irracionalidad y la batbarie que trae siempre a al memoria còmo el hombre continùa siendo una feroz bestia, barnizada de cierta moralidad, algunas normas sociales, unos valores èticos muy endebles y el protocolo incierto de hombre civilizado, tìmidos frenos que mantienen enjaulada al depredador nato y violento que continùa sien do el hombre.

El infierno son los otros, los infiernos son los submundos que habita el hombre encarcelado en esclavitudes azarosas de apegos irracionales y compulsivos por obtener objetos, tener y tener cosas y cosas acosta de destruir el medio ambiente y pisotear el dercho de las dempas especies a coexistir, masacrar a sus propios congèneres,  destruir la flora y contaminar las fuentes de ahoha que se secan y contaminan  cada vez màs:  el infierno es el otro, el usurero capitalista mundo financiero que succiona como vampiro de dinero, el sudor, el poco dinero, todo lo que produzca rèditos y enorme rentabilidad para aumentar hasta nìvles irracionales los patrimonios de  hombres anònimos, sociedades secretas de individuos que dominan la banca y tienen al mundo en sus manos, apretando cada vez màs la economìa del mundo, destilando con dolor, pobreza, escasez, desempleo y quiebra econòmica, las economìas de gran cantidad de naciones. El infierno arde en la pobreza que se extinede como pabndemia sobre la tierra,infiernos son los dramas de millones de desempleados que no tienen para sobrevivir y si no mueren de hamb re es por extraños milagros de la solidadridad humana, algunos auxilios estatales y la suteridad de sus vidas que los convierten en sres que viven con el mìnimo vìtalñ. Pero los otros, los  hambrientos, que no son siquiera desempleados porque nunca han tenido un trabajo, los de lejanas comunidades donde impera la miseria, esos miles y millones que subsisten de pirricas sembrados, perencen en espantosas hambrunas de hoorror .
 La sed, el hambre, la pobreza, la guerra, el dolor de enfermedades  y pestes endèmicassin cura ni asistencia mèdica; cuàl de estos sumnundos infernales es màs o menor infierno sobre la tierra. Aùn falta analizar la hecatombe, muy posible y no tan lejana de una confrontaciòn atòmica entre las naciones que tienen ese poder nuclar en sus fuerzas armadas. No es nesario ser muy inteligente para vislubrar el dìa despuès que sucedad una guerra nuclear. El mundo serìa un infierno màs espeluznanteque el descrito por Dante Alighieri, en el primer canto con sus nueve cìrculos, muchos mas pavoroso  al que se describe en la biblia con sus lagos de fuego y azufre, hornos de fuego y humos de tormento. Serìa una aproximaciòn màs espantosa que la imaginada por Milton en el Paraìso Perdido, y muchìsimo màs que toda la mitologìa inventada por todas las religiones, en especial esa visiòn deliante de tormento de la edad medìa y el fanatismo demencial que provocaba miedo e histeria colectiva, arma de terror poderosa, poderosa supercherìa y mito con la que la Iglesia Catòlica dominò y sometiò a los hombres de esa oscura època del medioevo.







TERRORISMO DE ESTADO CONTRA LOS POBRES Y DEBILES

LA VIDA ES MAS QUE UN NEGRO AGUJERO

Vivir es ir aproximàndonos cada vez màs hacia ese agujero infinito, quizàs negro pero inevitable de la nada

28 de marzo de 2014

LA SUERTE ESTÀ ECHADA

Llega un momento en nuestras vidas cuando nos enfrentamos con lo inevitable. Es el instante en que ya todo està definido, no hay màs alternativa que enfrentar el destino. Y de manera de enfrentarlo, podrà definirse el grado de valentìa, la gallardìa para hacer frente a los hechos. O quedarà en evidencia la cobardìa màs deplorable y humillante que nos hundirà en la contricciòn de no haber tenido valor para enfrentar los retos del destino.

MÀS MALO QUE EL MÀS MALO

El mal se extiende como una densa y poderosa epidemia que arrasa los valores, quiebra los valores, destruye sin compasiòn la bondad y lo que fueron principios de ètica; la moral agoniza, en muchos lugares del planeta ya no existe. ¿Què pasa si el mal gana la partida y el mundo queda en poder de sòlo lo màs malos de la historia?

27 de marzo de 2014

CUANDO EL LEON MATA, EL CHACAL COME LA CARROÑA

El hombre es un leòn con conciencia humana, intelogencia humana, conocimientos humanos y otras virtudes màs elevadas pero todas humanas, logradas todas por la especie humana luego de un complejo y largo proceso llamado civilizaciòn. Pero ese ser tan virtuoso y civilizado, dotado de tantos atributos y destrezas es tambièn un animal agazapdo detràs de su disfraz de ser humano, superior en apriencia, en inteligencia, a las demàs especies que habitan el planeta tierra. Es tambièn un ser primario todavìa en muchos aspectos que no ha podido superar luego dse innumerables ciclos, estadios y perìodos de avance cientìfico, progreso nmaterial, conquistas tecnologicas y saltos hacia la modernidad cada vez màs avanzados. Aùn asì, el hombre continùa siendo una criatura dèbil e instintiva, vulnerable y traicionera, rapaz y egoista. Un hombre tan feroz y agresivo como el màs brutal y sanguinario animal que exista aùn en la tierra. L a violencia del homb re supera todas las violencias unidas de los mas tembles depredadores y fieras.

FUGAZ, TRISTE BREVEDAD; CERO INMORTALIDAD DE LOS ESCRITORES

La literatura con  sus màximos exponentes y creadores de  universos  complejos como fascinantes de la ficciòn, los escritores, amanuenses de la imaginaciòn o del dictado de los dioses, pasan por el mundo feroz  e insaciable de las letras como aves de paso. Los literatos son tan efìmeros como inferiores a su època y generaciòn. Son tan escasos los que realmente pueden denominarse como epìgonos de la letras, autènticos soles que escriben con oro y diamante las letras que los consagran por siempre. Sòlo un puñado trasciende el dèdalo infernal del tiempo. Sòlo los artistas de la palabra, los autènticos escritores, los que escriben con sangre de su alma, tinta de su espìritu, suelen ser los literatos  inmortales. Aquellos que no moriràn jamàs porque nacieron para ser inmortales como los dioses que los crearon e inspiraron. 

La mayorìa de los literatos son tan insignificantes como mediocres, tan imbèciles como engreidos para pensar que sus tristes y vulgares obran puedan ocupar un  lugar en el paenaso de los elegidos. Hay escritores estùpidos como vanidosos que sueñan en la fama, creen que sus obras los sobreviviràn pero no pasa ni media generaciòn y ya nadie los recuerda, y los peor nadie jamàs vuelve a leerlos. Sus libros quedan como obras muertas que el tiempo, sabio y cruel, con su espada y fuego implacable, con su humedad y moho, con aquella arrasadora guadaña de la muerte, lleva a los confines de la desapariciòn total.

El universo de la literatura en apariencia tan inmenso como generoso para acoger a todos los que crreen que por escribir, por saber expresar con alguna hilaciòn plabras, conceptos  e hipotesis, son los ungidos por los dioses, son los llamados a ocupar un sitial en el oràculo, en el sagrado templo del olimpo, cerca  a los inmortales de siempre, los  literatos que jamàs moriràn mientras el planeta tierra siga existiendo y sobre su faz, exista una especie como la humana que piensa, ficciona y razona para escribir sobre la condiciòn humana, es decir crea literatura.  Pero cuànto estàn de equivocados los que creen ser escritores sin serlo, son escribidores, son hàbiles narradores, buenos gramàticos y excelentes para unir palabras y crear textos, hasta novelas, poesìa  y cuento;  escribiràn, tambièn teatro, anàlisis y crìtica, guiòn para cine y televisiòn, asì mismo podràn redactar piezas musicales y operas pero aùn asì, jamàs se`ran escritores que trasciendan, que puedan siquiera aspirar a que su obra sobreviva medio siglo despuès de su muerte.

La historia ha registrado el paso de miles de autores, cuyas obras ya  no existen, ningùn ser humano de generaciones posteriores sabe que existiò y vivio tal o cual ascritor, poprque sus obras quedaron detenidas en el tiempo. Nadie volviò a leelas, ni a mirarlas, ni editor alguno se interresò en reeditarla, ni biblioteca alguna intento conservarla, y ni siquiera luchò po evitar que los hongos y humedad  terminarà por destruirlas. Han existido escritores que absolutamnete nadie recuerda, no existe ningùn resgistro que pueda testimoniar con evidencia fìsica que existieron.  En sìntesis: el olvido los transformo en  infinitisimal parte de la nada,  por lo que sus creadores son polvo de la nada en el cosmos del olvido.    


El universo de los escritores es tan glorioso como miserable su desencanto ante el ,pasdo del tiempo, su brevedad por la mediocridad de su obra, la escasa profundidad semàntica de su poètica; su deplorable obra puede ser brillante en el momento que una cr`tica pagada y obnubilada por una obra en apariencia brillante pero engañosa  cuando se observa con sensatez y rigor. Es posible que engañe a muchos durante un tiempo,quizàs por un largo tiempo pero ese aparente resplandor que hace brillar esa estrella, tarde que màs tarde se apaga para caer y hundires en el olvido.

Porque  toda obra literaria falsa e insignificante, es a la vez   impostora, insignificante y pùtrida, es tan endeble y mentirosa como la belleza arrobadora y misteriosa de esas putas que conocemos en una noche extraña, y de quien nos enamoramos como hechizados, fascinados por su belleza, por su rostro hermoso y joven, quedamos subyugados por aquellas formas voluptruososa que exhalan pasiòn y juventud. Pero al siguiente dìa, cuando la luz de la aurora todo lo capta como es, cuando la luz del dìa desenmascara el maquillaje que cubrìa la fealdad y decadencia, l

Los escritores se parecen a esas bandadas cegadoras de miles de pàjaros que viahjan al unìsono, en compacta y cerrada, en aparente uniformidad hacia un mismo destino, pero en el trayecto, muchos van cayendo, otros se rezagan, los hay que se extravìan y pierden el rumbo; estàn los que se pierden

Los escritores

Los escritores pueden dividirse en estrellas fugaces, planetas y estrellas fijas. Las primeras proporcionan golpes de escena momentáneos; uno levanta la vista, exclama ¡mira allí!, y un instante después se han esfumado para siempre. Los segundos, es decir, los astros errantes que vagan por el cielo, tienen mucha más sensatez. A menudo brillan más intensamente que las estrellas fijas, aunque ello se debe a su cercanía, y suelen ser confundidos con éstas por los profanos. Sin embargo, incluso ellos ceden pronto su lugar, su luz es prestada, y su esfera de influencia está limitada a sus vecinos orbitales (a sus contemporáneos). Yerran y cambian; lo suyo es describir una órbita de varios años. Sólo las estrellas fijas son invariables, se mantienen inmóviles en el firmamento, poseen luz propia, y su influencia no se restringe a un lugar, dado que, por no poseer paralaje, su apariencia no es afectada por el hecho de que nosotros modifiquemos nuestra posición. No están circunscritas, como aquellos otros cuerpos celestes, a un solo sistema solar (nación), sino que pertenecen al universo entero. Pero precisamente por lo elevado de su posición, su luz requiere casi siempre muchos años para ser vista por los habitantes de la tierra.


Arthur Schopenhauer

28 de febrero de 2014

EL APLAUSO DE LOS ACOMODADOS

Aquellos seres  que pasan por la vida sin mayores contatiempos y adversidades, cuyas vidas van saltando los abstàculos sin arriesgar siquiera la piel con el sudor porque todo parece conspirar para que ellos jamàs conozcan de la fatiga de la lucha, el esfuerzo agotador de cada batalla. Seres  que van por el mundo avanzando como por un lecho de rosas, como si su vivir estuviera predestinado a no saber de los sinsabores y derrotas que enfrentan los  demàs seres humanos.

RESPLANDOR VITAL

La vida es mucho màs que lo percibido por nuestros sentidos, la vida es mucho màs que las sensaciones y placeres hallados en instrumentos materiales; la vida va màs alla de los objetos y los honores adquirisos con esfuerzo y talento. La vida no es sòlo la pulsiòn de muerte y vacìo existencial. La existencia marca el ritmo alucinante que separa al hombre del lìmite donde intenta no caer porque sabe por instinto y sentido comùn que caer, sera transpasar la barrera que lo separa de la nada. El proceso de vivir se instaura como necesidad de expeiencia, deahogo de pasiones inveteradas, consumaciòn de metas y logros que trascienden los sueños señalados desde la infancia. En ese devenir de vivencias, cada vida es un mundo bde satisfacciones instantànea, moentos de ansiedad, largos nperiodos de tiempo, sumidos en la vigilia expectante de lo que ha de llegar despuès de esa lucha ardua que esa cada dìa con su inscripciòn indeleble de enfrentar los desafìos de la cotidianidad. Pero hay momentos cuando la fenomenologìa alucinante del m undo nos somete a su devastador rigor de èxito inalcanzable, meta que no lograremos nunca alcanzar, entoinces caemos en la inercia aplastante de la monotonìa, sopor idiotizante del conformismo y la mediocridad del dìa a dìa.

Dejar que las circunstancias favorables y adversas guien la nave dela existencia hacia el puerto seguro de un yo posicionado, con   el dominio de los vientos que han de arriar las velas para consolidar el destino elegido por el ser humano.

27 de febrero de 2014

ESCRITORES DE LA VERDAD, ESCRITORES DE LA MENTIRA

Siempre existiràn, siempre han existido los escritores de verdad y los escritores de mentira. Escritores de la verdad los que han escrito la verdad a travès de la ficciòn  y en densos ensayos, profundas poesìas, conmovedoras obras teatrales, desgarradores testimonios literarios; escritores que han denunciado la injusticia y la tiranìa en sus textos, enfrentàndose aùn con riesgo dee su vida,a peligrosos mandatarios. Escritores de la verdad son los literatos que no obstante su obra sea de ficciòn, su dialèctica, su poderosa popètica arrasa cualquier interpretaciòn equivoca porque su mensaje supera todas la època, todos lo0s espacios polìticos y aùn nos llega con su aliento de resistencia, lucha y protesta ante las infamias del poder y los excesos del absolutismo polìtico.

CONFORMARSE ES LA PEOR FORMA DE MORIR

Acaso no ha sido la Iglesia  Catòlica y por extensiòn, lagunas sectas y religiones criastianas, las que han sembrado la semilla milenaria del conformismo como peldaño para llegar al paràiso. Eslabòn que puede conducir un estado de gracia; segmentos dispersos de una filosofìa tergiversada de las autènticas enseñanzas dejadas por el maestro Jesùs pero que furon mutiladas, cambiadas y destruidas, y lo mpeor, tergiversadas  para convertirlas en consignas fnàticas, ritos falsos, dogmas inventados por el establecimiento eclesiàstico y toda una serie de falsas verdades que componen el portafolio teològico del religòn catòlica y ñlas iglesias cristiianas. El conformismo se ha impartido durante siglos hasta convertirtlo en doctrina de las iglesias, y que por efecto dominò, el estamento poli`tico lo ha utilizado con la moral de la farsa del bien y el mal, las virtudes cristianas, los pecados capitales, los valores eticos y morales del hombre, para domesticar al individuo, sometièndolo a un estado de conciencia pasiva.

26 de febrero de 2014

EL DERECHO DE VIVIR Y MORIR EN SOLEDAD

La hipòcrita y mansa sociedad de consumo ha creado paradigmas de piedad, heredados de la moral judeocristiana, vertidos con truculencia en los m oldes fanàticos y castradores de la religiòn catòlica para configurar en la ignorante grey, el complejo de culpa,la contriciòn moral y el arrepentimiento a sus pecados. Y uno de esos mitos que se convierten en hàbitos culturales hasta solidificar en moldes inamovibles de comportamiento y modus vivendi de las comunidades cristianas, y que se extienden como ùnica alternativa de vida. Lo contrario es la marginaciòn, lo extraño, lo desadaptado y fuera del control social que tanto se esfuerzan en implantar sobre la masa, los entes que manipulan ele stado, como la Iglesia, la escuela, los aparatos ideologicos de la academia oficial con su moral de banco, corporaciones financieras y demas entidades que crean modelos ùnicos e irremplazables de vida como si el individuo no tuviera la oportunidad de elegir por si m ismo su estrilo de vida, su futuro como ser ùnico, libre, con libre albedrio de las detreminacuiones impuestas por la presiòn socxial.

MORAL DE BARRIADA, ETICA DE POBRES Y MISERABLES

Los bandidos màs sobresalientes del hampa,los criminales màs osados y sanguinarios, los sicarios màs frìos y avezados; los tenebrosos gatilleros del crimen organizado, todos los lìderes del mal en el bajo mundo provienen de las barriadas, las mìseras periferias de las grandes ciudades. Su origen està en los densos sectores donde la muerte se aprestav agazapada, a saltarv sobre su pròxima vixctima. Todos ellos nacen y son criados en las chabolas y tugurios de las villa miseria, comunas de hambre y pobreza exytema, ellos nacidos en su mayorìa producto de bastardìas, incestos, estupros y consuetudinarias violaciones que se remontan a la dolorosoa infancia de sus madres puticas, zorritas aprendices cque paren hijos para el mercado voraz del hampa tercermundista.

25 de febrero de 2014

SOSPECHO DE ESA GENTE TAN VIRTUOSA Y CORRECTA

Sospecho de aquellas personas atildadas, de mìradas angelicales y gestos estudiados. Sospecho de esos sujetos que al hablar miden cada palabra, y con ello, intentan  causar la mejor impresiòn. Se hacen expertos en el lenguaje gestual para convencer al interlocutor  que son personas confiables y honestas. Adquieren la maestrìa en la adulaciòn, la zalema y en engrandecer el ego de las personas que tienen como objetivo manipular. Seràn siempre dignos de làstima los imbèciles que se creen mejores seres humanos porque no roban, no matan ni hacen mal a nadie pero jamàs mueven un dedo por ayudar a alguièn  con problemas. No saben de la actitud de compartir un poco de lo que tienen con lo màs miserables. Esos que no hacen mal a nadie pero rtampoco tienen el màs mìnimo gesto de bondad hacia los demàs, son seres sospechosos.

¿Què hay en lo màs profundo de esos hombres que siempre sonrien con aparente amabilidad ? ¿Què se oculta bajo esos rostros bien afeitados, cutis inamaculada y apariencia de lozanìa ?  ¿Què puede existir de soterrado y oscuro en las màscaras que se ponen los hombres para vender una imagen de pulcritud e intachable vida ? La mentira es la màscara màs usada por la humanidad para engañar y adaptarse a un medio social perverso por naturaleza, difìcil de conquistar por sus mùltiples trampas y filtros. La gente virtuosa y correcta es la èlite de la pose y el fingimiento. Su destreza para conquistar un sitio en la sociedad que los idolatra, es un arte del engaño difìcil de identificar, acceder a ellos es relativamente fàcil pero salir de sus redes manipuladoras no es asunto fàcil de superar. Por ello, esa gente tan virtuosa y correcta me causa profunda sospecha sobre  la verdad de sus argumentos, la sinceridad de sus palabras, la razòn oculta de sus intenciones.

Gente tan virtuosa y correcta que aconseja al resto del mundo a ser como ellos. Porque  sienten tener la autoridad moral para señalar los yerros y desviaciones de la grey pecadora. Ellos, los que pertenecen a la èlite de la virtud, las buenas costumbres, la vida sana; los que estàn "ungidos por la moral de los buenos", esos que afirman predican la supuesta palabra de Dios desde los pùlpitos, los que dictan las leyes desde el  parlamento y el senado; los que aplican las leyes porque tienen la toga de la justicia

¿ QUÈ PASARÀ CUANDO HAYAS MUERTO ?

Quizàs tus seres màs cercanos lloren por tu muerte, quizàs alguien de la familia llore màs que los demàs, quizàs tambièn es posible que uno de ellos o varios te lloren con tanta vehemencia y dolor que aquèl drama de verlos llorar asì, parta el alma y nos llenè de desolaciòn.

16 de febrero de 2014

RATAS Y CUCARACHAS

RECORRIENDO CAMINOS

Se recorren los caminos entre el polvo que ha dejado el tiempo, intentando rescatar con cada paso dado; de la inercia còsmica, el postrer aliento que aminora  el paso hacia la muerte.  Se pisan las huellas aùn frescas, de hombres que ya recorrieron los caminos de la vida; huellas ahora borrosas en el ocaso de  jornadas infinitas transcurridas. Caminos andados en el lìmite de tiempo, orillas sin destino; anticipo del cansancio en lejanos lugares donde se anhela la frescura redentora del agua como alivio a  la fatiga.  Sanadora  de la intensa  sed  de  caminatas sobre polvorientos senderos. Puertas y ventanas se abren generosos en la marcha continua de pasos que van marcando el rumbo de existencias precipitadas al azar, señaladas en la impronta de felicidades buscadas; quehacer de fortuitas alegrìas. Tragedias teñidas de brillante  rojo, color de tràgicos deselaces;  dolores por doquier en el escenario lùgubre de la comedia humana.

 Caminos como bùsquedas incesantes que lleven a metas no esperadas; caminos recorridos atisbando el final. Tantos desvelos y luchas.  ¡Cuànto esfuerzo tras una  agonìa cuàl es la existencia humana!  El  camino se recorre en  intermitente rutina de cada època;  implacable ciclo:  niñez, juventud y vejez,  para que el final sea el ùltimo sendero sin regreso. Camino recorrido que sòlo desandarà los pasos en otra  encarnaciòn, nuevo cuepo con  ancestral, milenaria  identidad còsmica, inmortal espìritu renovado en los caminos del universo siempre en renovaciòn y cambio.

¡Pero cuànta soledad, cuànto  hastìo esparcido en los inmensos caminos por donde quizàs nunca quedaràn las huellas de pasos perdidos, extraviados en bùsquedas sin sentido!   Recorriendo caminos en tierras calcinadas de violencia y odio, el hombre recoge las huellas del pasado, absorve, confundido con el polvo del tiempo muerto, la identidad etèrea de todos los muertos que yacen sobre la tierra desde el origen del hombre hasta nuestros dìas. Los caminos guìan  hacia  los umbrales de encuentros forjados en la aventura,  previo conocimiento; osado interes en descubrir otros mundos, ruptura con la monotonìa que mata los sueños, encadena  al hombre a la comodidad de la mediocridad confundida con  falso bienestar.

Cuàntos  rìos de sangre han  alimentando la savia de la tierra herida, sangre de inocentes o canallas, integràndose al humus de la tierra, sedimentando en  el  sabio ciclo, el rigor matemàtico de la naturaleza. Todo viene de natura y a natura  siempre regresarà,  transformado de forma y estado pero la materia siempre  regresarà a su origen, en la elipse inexorable de la  vida,  muerte, trazada en la grandeza infinitesimal del universo. La naturaleza sabe lo que hace  pero el hombre ignora esa ley.

Caminos que se recorren con pasos vacilantes,  ternura de la infancia cuando  la ansiedad,  fràgil torpeza de aquella  etapa, el infante marca con sus tiernos pies, el sendero de destinos que conduciràn a disìmiles caminos. Donde  construir  mundos, hogares, empresas; engendrar o procrear  otras vidas. Existencias  desperdiciadas o sublimes, drama y tragedia, grandeza del hombre, miseria de la especie humana.  Se dan los  primeros pasos hacia lo incierto,  surco indefenido pero cierto de la futura existencia del hombre.

Las huellas de hombres muertos se reconocen cuando se ponen los pies sobre  olvidadas huellas, porque si se escucha con cuidado, se oyen susurros fantasmales,  ùltimo aliento de aquèllas almas erràticas.  Aùn se perciben presencias,  luz agonizante en el aura recòndita de  espìritus en pena. Los caminos son olvidos  revividos, luego de  los pasos  apoyados sobre antiquìsimas  huellas, ancestral memoria de la especie humana que ha dejado su huella marcada sobre la faz de la tierra en su compleja historia. cuando se recorren los senderos  de la tierra.

( - - POESÌA MARGINAL - - ) = = SANGRE DERRAMADA = = POEMA VI.- -

¿Por què la sangre del hombre
es escarlata y no azul
como las aguas de la mar?
¿Por què la sangre es simbolo
de vida y con la muerte
es  triste signo de  tragedia?
Para cada ciclo de la cruel  historia
escrita con las ensangrentadas manos del hombre/
las pàginas deberìan ser escritas
con la tinta sangre derramada
para no olvidar nunca
la tràgica historia humana
que no es algo distinto
a una bàrbara masacre
perpetrada desde siempre/
desde los remotos orìgenes/
por la bestia racional
denominada hombre

Es la historia de la humanidad :
miles de tràgicas  pàginas escritas con su sangre/
manchadas por rìos escarlata/
escritas con la pluma fatìdica de la espada y el puñal/
narrada sobre el poroso papel de la tierra
donde cayeron millones de hombres muertos en incesantes  guerras/
escritas con la pluma de la lanza y la daga/ la pluma del florete y el sable/
pluma del machete/ plumas mortales de todas las armas blancas inventadas/
Y el avance macabro de la historia de la guerra
con la invenciòn de la  pòlvora y las armas de fuego
Sangre derramada en la recreaciòn  del rojo brillante
Sòlo el tiempo ha intentado borrar las manchas
del lìquido escarlata de la  tragedia humana
narrada con dolor y muerte/ escrita con barbarie/ odio y horror
Pero la memoria de la sangre derramada sobre la tierra
es  imborrable en la historia del hombre
teñida del rojo muerte del olvido

( - - Poema inèdito, del libro tambièn inèdito SALDOS TRAGICOS,
escrito en San Andrès Isla, 1994 - - )











9 de febrero de 2014

MIEDOS QUE MATAN, MIEDOS QUE PARALIZAN. - - UNO.- -

Miedo que nos persigue con saña y rigor desde el nacimiento hasta la muerte. Miedo para nacer,  salir del tibio abrigo del ùtero materrno para enfrentarnos a la realidad de un mundo duro y cruel.  ¡Cuàn doloroso es crecer en la infancia cuando el miedo a tantos fantasmas, tantos traumas y desdichas perturban  la fragilidad de nuestra dulce como amarga niñez! Miedos y màs miedos persiguiendo al hombre como perros de presa en el transcurso de la existencia. El miedo es el fantasma indestructible, poderoso que acorrala al ser humano,empujàndolo, paralizàndolo y por què no, matandòlo sin piedad. El miedo es aquèl ente intangible pero cercano que nos respira en la nuca desde  que nacemos hasta el final de la existencia.

Pero asì como hay miedos que matan, hay miedos que paralizan. No existe un solo tipo de miedo, son muchos los miedos que acechan como bacterias infecciosas. El miedo, todos los miedos que azotan la supremacìa del hombre como  presunto  amo, impostor supremo del planeta tierra, son los monstruos màs crueles, definidos como  ocultos enemigos de la especie humana. El ser humano lo sabe. Vencerlos ha sido una guerra infinita con miles de batallas perdidas. Ni todo el esplendor cientìfico, ni  la  soberbia armadura tecnològica, ha logrado siquiera mover un milìmetro, el poder invencible del miedo.

¿Acaso se vencerà algùn dìa el miedo? El miedo es parte consustancial de la cèlula humana, es inherente a su realidad. El hombre como producto primordial de la humanidad, sin la posibilidad de sentir, tener miedo, no serìa humano, serìa un ser anormal, fuera de serie sino tuviera  miedo en la acciòn y desarrollo de sus actividades cotidianas. Es posible controlar el miedo, domesticarlo, hacerlo un aliado para impulsar la dinàmica, la acciòn  y aventura del hombre. Pero erradicarlo jamàs. Al menos, mientras el hombre sea lo què es como criatura animal y racional, y no intervenga la ciencia, la tecnologìa para hacer del ser humano, un  "transformer", un frankeistein horroroso de apariencia humana pero muy lejos de su verdadera identidad.

Esos miedos nos invaden,  dominan y manipulan. Esos miedos que paralizan al  hombre y lo hunden en abismos, desde allì  se convierten en terror, viven entre nosotros; se alimentan de incertidumbres y dudas, se robustecen de todos los miedos  acumulados en su historia individual,  hasta constituirse en dragones implacables que reencarnan en la profundidad de nuestra conciencia, nuestro espìritu. El miedo toma entonces  posesiòn absoluta de la mente, cuerpo, alma y espìritu.   El miedo ha triunfado, el siniestro dragòn ha poseìdo al hombre en cuerpo y espìritu.

Miedos indescifrables que determinan complejas e incurables patologìas mentales. Miedos que evolucionan hasta ser enfermedad mental de amplios sectores de la poblaciòn.
El miedo es una pandemia  peligrosa como una guerra porque puede hacer estallar  el inconformismo y resentimiento de un pueblo, originando un pavoroso incendio social. Los polìticos perversos y demagogos saben del poder del miedo. Los tiranos y dictadores inteligentes  temen al miedo del populacho, transformado en insurrecciòn civil. . Un miedo colectivo, manipulado por enemigos polìticos puede poner en peligro un gobierno, un estado hasta derrocarlo porque puede provocar una revuelta, una guerra civil en pocos dìas.   Los miedos manipulan el cerebro hasta vencerlo,creàndole imàgenes, conceptos, enfermedades y pesadillas que se convierten en realidad, en la delirante existencia del hombre dominado por el miedo.

 Miedo es el nombre dado a la peor pesadilla del hombre pero tambièn es el mecanismo de defensa y lucha màs poderoso que pueda  tener la humanidad  porque el miedo impulsa al hombre a las màs inciertas como peligrosas aventuras sin importar los resultados. Los màs grandes èxitos, triunfos y metas, se alcanzan enfrentando el miedo. Golpeàndolo con fuerza. Gritàndole su maldita cobardìa para espantarlo de nosotros y obtener lo que nos proponemos.  El miedo como mecanismo natural de un ser instintivo y agresivo como el hombre, impulsa a èste para atacar con ferocidad y supuesta valentìa a un  enemigo real o imaginario, atacante fortuito,  condicionado por las circunstancias de un medio hostil.

 La reacciòn al  miedo provoca en el hombre  insopechada valentia. Pero no es propiamente valentìa lo que estimula  al hombre sino el miedo que desencadena en lo profundo del ser humano, una serie de mecanismos de lucha. El instinto de subsistencia, innato instinto de defensa surge con determinaciòn del tùnel del miedo para enfrentarse al peligro. El miedo se enfrenta contra el miedo. Puede el miedo vencer el mismo miedo, como antìpoda, proceso de contrarios a la inversa.  Sòlo mirando el miedo  a sus ojos esclavizadores, manipuladores y destructivos, podemos enfrentarlo, muy difìcilñ destruirlo pero si someterlo bajo nuestras propias emociones. El miedo sì puede controlarse pero jamàs vencerse. Nacemos con miedo y moriremos con miedo. Porque la muerte asusta. La humanidad le teme a la muerte.  El miedo a la muerte, es tal vez el   miedo màs recurrente en el ser humano, el que quizàs màs lo obsesiona.  ¿Acaso no hay algo de misterioso, desconocido y terrorìfico en el fenòmeno de la muerte que provoca esa indefiinible aprehensiòn en el hombre desde sus orìgenes hasta el presente?

!Què espectàculo ofrecen las muchedumbres de las grandes ciudades del mundo. Millones de hombres y mujeres que caminan en direcciones infinitas, diversas, màs homogèneas que heterogèneas porque la especie humana, siempre da cìrculos alrededor de un eje comùn, el de las  existencias estandarizadas.  Ser humano gregario,  miedo gregario. Panico colectivo que  utiliza el Establecimiento para esclavizar, controlar, someter a la poblaciòn, marcadas por la apatìa; soledad y estrès, hastìo compensado con objetos, comida, placeres del sexo, deleites de la comida, placebo de la religiòn, la droga; perversiones obsesivas, maniàticas, nacidas  en el delirio compulsivo creado por el capitalismo ultraindustrializado y su gran aliado, el superestado mundial de la publicidad¡ 

Pero la emociòn màs profunda, la que màs veces experimenta por encima de las descritas, es el miedo. Y allì agazapdo, entre las penumbras del  malestar de la masa, està el miedo como servidor, como amo y condicionador de la vida de estos millones de seres. El miedo acorrala, subyuga y esclaviza,  empuja a las muchedumbres de la ciudad a experimentar esa poderosa energia que aniquila, paraliza o empuja con coraje al hombre haci a la muerte o el triunfo. Miedo citadino al otro, miedo a ser asaltado; miedo a ser asesinado, miedo a la apariencia  de los otros. Miedo a sì mismo y a enfrentarse a la lucha por la subsistencia.  Los miedos que son innumerables aunque se singularice su definiciòn, son los que matan al hombre. Las ciudades del mundo estàn carcomidas, peligrosamente erosionadas por el miedo que  mutila y asesina como un espectro maligno el diario vivir en esos laberintos infernales llamados ciudades modernas.