Escribir aferrado al recuerdo
que sombreado de penas
refleja en la escritura parca,
las ùltimas làgrimas por aquèl
o aquèlla que desgarrò nuestra alma;
escribir la prosa de los olvidados,
la letra triste de los muertos queridos
cuando ya la luna no brillarà màs
sobre las tumbas enmohecidas;
escribir las historias del hombre
y las soledades de la mujer
compartiendo el mustio vacìo
de la desesperanza aprendida
Escribir bajo la cruel percepciòn
de una sociedad enferma;
un ser humano con el alma
muerta y el espìritu destruido,
en el ocaso de la tierra
convertida en un desierto;
las ciudades en junglas donde
se caza y mata al mismo hombre
porque la vida no vale nada;
escribir los sueños grises
de hombres angustiados
con mìradas sin esperanzas.
( - - Poema inèdito del libro tambièn inèdito; ESCRITURA DEL OPROBIO,
escrito en San Andrès Isla, 2002 - - )
30 de enero de 2014
( POESÌA MARGINAL ) = = ESCRITURA DEL OPROBIO = = POEMA 3.--
Escribir como intento de vida
cuando se apacigua el espìritu
para emprender la aventura
de transcribir con la palabra
el dolor del espìritu;
llama moribunda del alma enferma,
luz titilante de la vida agònica;
escribir sobre la infamia
sin resuello de la sociedad
empeñada en suicidarse
tras la falsa bùsqueda
de la utòpica felicidad;
escribir sobre el espejo
empañado de las angustias
perennes del pròjimo,
invadido de amarguras
Escribir sobre la marcha
el poema esquivo del escritor
que se rebela contra la vida
porque otros hombres viles
defienden el Establecimiento
del confort para unos pocos;
la miseria y las migajas
para la mayorìa.
(-- Poema inèdito del libro tambièn inèdito, ESCRITURA DEL OPROBIO,
escrito en San Andrès Isla, 2002 --)
cuando se apacigua el espìritu
para emprender la aventura
de transcribir con la palabra
el dolor del espìritu;
llama moribunda del alma enferma,
luz titilante de la vida agònica;
escribir sobre la infamia
sin resuello de la sociedad
empeñada en suicidarse
tras la falsa bùsqueda
de la utòpica felicidad;
escribir sobre el espejo
empañado de las angustias
perennes del pròjimo,
invadido de amarguras
Escribir sobre la marcha
el poema esquivo del escritor
que se rebela contra la vida
porque otros hombres viles
defienden el Establecimiento
del confort para unos pocos;
la miseria y las migajas
para la mayorìa.
(-- Poema inèdito del libro tambièn inèdito, ESCRITURA DEL OPROBIO,
escrito en San Andrès Isla, 2002 --)
SIN SABER QUIÈNES SOMOS
Vivimos sin conciencia de lo què es realmente vivir, por eso no vivimos en la realidad percibida sino dentro de la que nos impone el mundo exterior : Lo externo, la brutal realidad del mundo, determina el horizonte del ser humano. No somos lo que creemos ser sino lo que los demàs perciben de nosotros. Y eso sucede porque no miramos dentro de nuestro "yo" para alejarnos de la grey. La fuerza de la multitud, nos impone ser gregarios, ser como los otros; estar estandarizados por la moda, la religiòn, la polìtica, la sexualidad y un largo etcètera; modelos culturales, iconos de la època que programan bajo la tutela del Establecimiento y los mecanismos de poder y dominaciòn, la vida del ser humano en todos sus òrdenes..
En tèrminos generales, se permite que la fuerza insensata de la masa amanse, aplaste y diriga a su ciego antojo, la individualidad del otro; el hombre pierde la voluntad ante la masa y queda sometido a la ignorancia, fuerza bruta bellaca de la plebe. Por ello, es relativamente fàcil y barato para los polìticos, los grandes emporios econòmicos, la devastadora maquinaria de la publicidad como manipuladora de los deseos y "necesidades creadas" por el mercado; y la infame pero poderosa banca internacional; subyugar, anestesiar y controlar a las grandes muchedumbres del planeta.
Tener la individualidad y sabidurìa suficiente para que nuestro "yo interno", sea superior a la errònea percepciòn que nos confunde, nos convierte en extraviados de nuestra identidad superior, deberìa ser la premisa esencial para que el hombre no estuviera ciego, en el umbral de un abismo de incertidumbre
infinita. La presiòn del hombre gregario es tan grande que millones de hombres pasaron, pasan y continuaràn pasando por la tierra sin haberse enterado quiènes eran en realidad. Vivimos y actuamos en forma inconsciente, torpe e ignorante sin saber quiènes somos de verdad y para què vivimos.
Las religiones occidentales, en especial la catòlica y diversas sectas cristianas, sòlo han contribuido al error humano, al oscurantismo espìritual y a confundir màs al hombre, con amenazas, terror y miedo. Han tergiversado todo lo sagrado, lo religioso y teològico para defender oscuros como perversos intereses polìticos y econòmicos. . Son la peor farsa y mentira de la historia. Pero aùn prosiguen engañando y alienando a media humanidad. Su estandarte de dominio es la biblia apòcrifa, y miles de sofismas creados a travès de su sangriento y protervo dominio sobre las dèbiles conciencias y mentes de la humanidad.
El frenètico mundo actual con su avance descomunal, no sòlo en el aspecto sociopolìtico, tecnològico sino tambièn en la rotaciòn misma del planeta tierra en su traslaciòn orbital, ha desencadenado una mayor frecuencia y vibraciòn sobre la existencia, el tiempo, la naturaleza; todo lo que vive y existe sobre la tierra, que el hombre corriente, no alcanza a captar còmo la tierra gira a una mayor velocidad, lo que ha desestabilizado el tiempo climàtico, las sensaciones; la misma percepciòn de la realidad subjetiva y objetiva; todo el espectro conocido por la raza humana. Haciendo que el tiempo de la tierra transcurra cada vez con mayor velocidad. Todo se vive, se siente y percibe con celeridad inaudita. La humanidad alienada por mentiras que le llegan sin cesar, obsesionada por miles de adicciones, màs se confunde, extraviàndose en un laberinto de dudas e indecisiones. El hombre no sabe quèn es ni adònde se dirige. La tecnologìa y la ciencia, el vèrtigo de la modernidad marchitaron su espìritu, su alma agoniza en un cuerpo intoxicado, cada vez màs vulnerable frente a la enfermedad y la muerte.
Ya cada acto que ejecuta el hombre, cada minuto vivido ; dìas, años y dècadas transcurridos, son vertiginosos y fugaces, es como si el tiempo que todo lo pudre y destruye, se hubiera puesto el traje inexorable de la muerte para que todo sea màs ràpido, los hechos duren menos, y la existencia misma sea insignificante. Triste y tràgica paradoja de la modernidad donde todo lo que se fabrica y produce es desechable, asì se ha convertido la vida, los sentimientos, todo lo realizado por el hombre, se usa y luego se vuelve desechable.
Miramos atràs y nos parece que la infancia fue ayer, la juventud aùn creemos sentirla parpadear con el brillo luminoso del sol pletòrico de sueños por alcanzar, amores por conquistar, y la edad adulta respiràndonos en la nuca, con el sol a las espaldas, mientras el aliento de la vejez nos sopla al oido el viento de la señora muerte que nos persigue con implacable paso. ¿Hace cuànto que nacimos si aùn recordamos como si hubiera sido ayer, cuando los sollozos de la infancia se confundìan con la alegrìa de los juguetes y juegos de la niñez? ¿Cuàndo, cuànto tiempo ha pasado desde que dejamos de ser niños para ingresar a la òrbita oscura de la edad adulta y empezar a corrompernos, a podrirnos por dentro y por fuera de nuestro ser?
¿Quiènes somos en la espesura de un planeta que se desmorona y una sociedad enloquecida por poseer objetos, suicidarse tras espejismos de mentiras; sofismas convertidas en verdades que la mayorìa cree como verdades absolutas? Sin saber quiènes somos vagamos por la vida, vegetamos; creemos vivir pero somos entes moribundos, arrastrando la muerte y el dolor; existimos sin vivir, en ese intervalo oscuro y oprobioso de la existencia, llamado en forma equivocada vida. Atrapados en cuerpos decadentes, en proceso de lenta pudriciòn, los hombres estamos presos en una gigantesca càrcel llamada tierra, masacrando y consumiendo, somos verdugos y asesinos de nuestra misma especie, destruimos nuestro hàbitat por codicia, ira y soberbia; gula y envidia. Condenados a repetir los errores de las generaciones pasadas y a pagar el karma de todos los horrores e infamias cometidos por la humanidad desde sus inicios.
En tèrminos generales, se permite que la fuerza insensata de la masa amanse, aplaste y diriga a su ciego antojo, la individualidad del otro; el hombre pierde la voluntad ante la masa y queda sometido a la ignorancia, fuerza bruta bellaca de la plebe. Por ello, es relativamente fàcil y barato para los polìticos, los grandes emporios econòmicos, la devastadora maquinaria de la publicidad como manipuladora de los deseos y "necesidades creadas" por el mercado; y la infame pero poderosa banca internacional; subyugar, anestesiar y controlar a las grandes muchedumbres del planeta.
Tener la individualidad y sabidurìa suficiente para que nuestro "yo interno", sea superior a la errònea percepciòn que nos confunde, nos convierte en extraviados de nuestra identidad superior, deberìa ser la premisa esencial para que el hombre no estuviera ciego, en el umbral de un abismo de incertidumbre
infinita. La presiòn del hombre gregario es tan grande que millones de hombres pasaron, pasan y continuaràn pasando por la tierra sin haberse enterado quiènes eran en realidad. Vivimos y actuamos en forma inconsciente, torpe e ignorante sin saber quiènes somos de verdad y para què vivimos.
Las religiones occidentales, en especial la catòlica y diversas sectas cristianas, sòlo han contribuido al error humano, al oscurantismo espìritual y a confundir màs al hombre, con amenazas, terror y miedo. Han tergiversado todo lo sagrado, lo religioso y teològico para defender oscuros como perversos intereses polìticos y econòmicos. . Son la peor farsa y mentira de la historia. Pero aùn prosiguen engañando y alienando a media humanidad. Su estandarte de dominio es la biblia apòcrifa, y miles de sofismas creados a travès de su sangriento y protervo dominio sobre las dèbiles conciencias y mentes de la humanidad.
El frenètico mundo actual con su avance descomunal, no sòlo en el aspecto sociopolìtico, tecnològico sino tambièn en la rotaciòn misma del planeta tierra en su traslaciòn orbital, ha desencadenado una mayor frecuencia y vibraciòn sobre la existencia, el tiempo, la naturaleza; todo lo que vive y existe sobre la tierra, que el hombre corriente, no alcanza a captar còmo la tierra gira a una mayor velocidad, lo que ha desestabilizado el tiempo climàtico, las sensaciones; la misma percepciòn de la realidad subjetiva y objetiva; todo el espectro conocido por la raza humana. Haciendo que el tiempo de la tierra transcurra cada vez con mayor velocidad. Todo se vive, se siente y percibe con celeridad inaudita. La humanidad alienada por mentiras que le llegan sin cesar, obsesionada por miles de adicciones, màs se confunde, extraviàndose en un laberinto de dudas e indecisiones. El hombre no sabe quèn es ni adònde se dirige. La tecnologìa y la ciencia, el vèrtigo de la modernidad marchitaron su espìritu, su alma agoniza en un cuerpo intoxicado, cada vez màs vulnerable frente a la enfermedad y la muerte.
Ya cada acto que ejecuta el hombre, cada minuto vivido ; dìas, años y dècadas transcurridos, son vertiginosos y fugaces, es como si el tiempo que todo lo pudre y destruye, se hubiera puesto el traje inexorable de la muerte para que todo sea màs ràpido, los hechos duren menos, y la existencia misma sea insignificante. Triste y tràgica paradoja de la modernidad donde todo lo que se fabrica y produce es desechable, asì se ha convertido la vida, los sentimientos, todo lo realizado por el hombre, se usa y luego se vuelve desechable.
Miramos atràs y nos parece que la infancia fue ayer, la juventud aùn creemos sentirla parpadear con el brillo luminoso del sol pletòrico de sueños por alcanzar, amores por conquistar, y la edad adulta respiràndonos en la nuca, con el sol a las espaldas, mientras el aliento de la vejez nos sopla al oido el viento de la señora muerte que nos persigue con implacable paso. ¿Hace cuànto que nacimos si aùn recordamos como si hubiera sido ayer, cuando los sollozos de la infancia se confundìan con la alegrìa de los juguetes y juegos de la niñez? ¿Cuàndo, cuànto tiempo ha pasado desde que dejamos de ser niños para ingresar a la òrbita oscura de la edad adulta y empezar a corrompernos, a podrirnos por dentro y por fuera de nuestro ser?
¿Quiènes somos en la espesura de un planeta que se desmorona y una sociedad enloquecida por poseer objetos, suicidarse tras espejismos de mentiras; sofismas convertidas en verdades que la mayorìa cree como verdades absolutas? Sin saber quiènes somos vagamos por la vida, vegetamos; creemos vivir pero somos entes moribundos, arrastrando la muerte y el dolor; existimos sin vivir, en ese intervalo oscuro y oprobioso de la existencia, llamado en forma equivocada vida. Atrapados en cuerpos decadentes, en proceso de lenta pudriciòn, los hombres estamos presos en una gigantesca càrcel llamada tierra, masacrando y consumiendo, somos verdugos y asesinos de nuestra misma especie, destruimos nuestro hàbitat por codicia, ira y soberbia; gula y envidia. Condenados a repetir los errores de las generaciones pasadas y a pagar el karma de todos los horrores e infamias cometidos por la humanidad desde sus inicios.
28 de enero de 2014
( POESÌA MARGINAL ) = = HORROR EN LA JUNGLA URBANA = = POEMA I. -
Convulsiòn es un gesto desesperado
Gritar un eco de ciudad
convertido en costumbre violenta/
todos en la ciudad temen algo
Todos son prisioneros de invencibles miedos
La ciudad es una càrcel inmensa
rodeada de calles/ horribles y tristes edificios/ cercada de nada
porque todo es mentira y vanidad
El egoismo es credo diario
La ira otro padrenuestro
La frustraciòn es el pan diario
entre una aura de angustia y dolor
La soledad a todos anestesia
en una escalofriante sinfonìa
de ruidos y miserias por doquier
Ensordecedora sinfonìa de locura
para habitantes alienados/
presos de miedo y horror
mirando el lùgubre horizonte
de hombres vencidos/ edificios de hormigòn/
puentes de pesadilla y tristeza
Nadie sabe que otros existen
A nadie le importa si mueres
Si existes y sufres no eres nadie
porque la ciudad no tiene piedad
La ciudad es un monstruo insaciable
que roba tus sueños/ aplasta tu ser
La ciudad es jungla de lobos
con rostro de hombres envilecidos
de angustia y odio hacia la vida
Sòlo importa tener sin importar ser y existir
(= = Poema inèdito del libro tambièn inèdito, SALDOS TRÀGICOS,
escrito en San Andrès Isla, 1994= =)
( POESIA MARGINAL ) = = ESCRITURA DEL OPROBIO = = POEMA 2.-
Escribir para no enloquecer
mientras se ven los dragones
y dinosaurios prehistòricos
devoràndonos con su apetito
descomunal y carnicero
Escribir bajo los efectos
nefastos de la realidad
y la inconclusa ficciòn
de existir para mirar aterrados
la fractura y desmoronamiento
de nuestra absurda vida
Se escribe con valor
de redentor sin cruz
y con la valentìa inerme
del que sòlo tiene su pluma,
un ordenador; una màquina de escribir obsoleta;
un artefacto cualquiera como extensiòn
de ideas incòmodas
para la èlite y el Establecimiento
Escribir para no oir màs
las mentiras y sofismas
del Establecimiento perverso
idiotizando las naciones;
embruteciendo màs al hombre
( - - Poema inèdito, del libro tambièn inèdito, ESCRITURA DEL OPROBIO,
escrito en San Andrès Isla, 2002 -- )
( POESIA MARGINAL ) == ESCRITURA DEL OPROBIO == POEMA 1.--
Escribir es como mentir; ficcionar,
cada palabra es un gesto imaginativo
traducido en una mueca teatral
que intenta convertirse siempre
en una frase màs de ficciòn
cargada de mentiras y verdades
Porque es otro simbolo;
rito de soledad y hastìo humano
para no hablar màs, callar;
y dejar que la escritura pura
transforme el silencio hosco
en otra historia de ficciòn.
Escribir es como hablar
con el secreto còmplice
de cada palabra escrita
por un hombre mentiroso,
lleno de melancolìas y hastìo
llamado por todos
el escritor de las mentiras
( -- Poema inèdito del libro tambièn inèdito ESCRITURA DEL OPROBIO,
escrito en San Andrès Isla, 2002 --)
23 de enero de 2014
SIN INTIMIDAD, SIN PUDOR
Una sociedad vulnerable que exhibe en las llamadas "redes sociales", dentro de la poderosa, infinita red telaraña de la internet, las miserias humanas, intimidades, que publica y difunde en fotos, videos, imàgenes y textos, la mayorìa de veces mal redactados, carentes de sintaxis, semàntica y reglas elementales de gramàtica, los momentos màs ìntimos y privados, es una sociedad mediatizada, enferma de magalomanìa y vanidad. Ya las "redes sociales" han tejido su gigantesca, cuasi indestructible telaraña de informaciòn sin lìmite. Cubriendo con su poder aplastante nuestras vidas, dominàndonos. Estamos atrapados en la red sin intimidad y pudor que proteger. La sociedad ha seguido el juego adictivo de la tecnologìa porque difìcil es sustraerse a su perversa influencia. Y el hombre se ha sometido al poder de atracciòn y libertinaje que ofrece la internet, para desnudarse sin pudor, para exhibir su vida misma ante miles y millones que lo veràn en todo el planeta, quedando su dignidad e intimidad, aniquilada. Ante millones de ojos que lo miraràn, conoceràn y sabràn còmo es su cuerpo, su sexo, còmo fornica y es poseìdo o poseida por otro ser humano. Y esto para comentar sòlo de los aspectos sexuales porque hay situaciones màs escabrosas que se "suben a la nube virtual" para convertirla en objeto pùblico, sin reserva, sin respeto ni derecho alguno.
La WWW nos ha vencido. Los seres humanos quedamos convertidos en moscas e insectos, presos en su red. Muy pronto la capacidad de las megas de la informàtica quedarà agotada para acumular tal universo de informaciòn basura, estupidez humana, billones y trillones de chismes, rumores, intimidades y secretos que el hombre moderno transmite cada segundo en una espiral infernal de tedio, soledad, angustia; ansiedad, miedo, terror e idiotizaciòn estandarizada. Pero entonces inventaràn otras formas de almacenamiento màs avanzadas.
Como imposible ha sido exterminar las ratas y cucarachas de la faz del planeta, imposible serà para el hombre, escapar de las redes de la telaraña de hipercomunicaciòn de la WWW. La intimidad y el pudor de la mujer y el hombre, perdieron en su intento por ser parte de la esencia màs privada del ser humano. Pero ante una moral agònica, el hombre perdiò los frenos de su identidad, de autocontrol ètico.
Le llaman el "derecho a la comunicaciòn", "derecho a informar y ser informado". Los grandiosos avances del mundo globalizado, vigilado, monitoreado, controlado por sofisticados satèlites y demàs artefactos de avanzada tecnologìa informativa Màs que libèrrima y avanzada, la moderna sociedad humana ha caìdo en el decadentismo, con evidentes signos de pandemia psicòtica generalizada. Con profundos sentimientos de exhibicionismo y desverguenza. La libertad y el derecho a ser dueños de nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y elecciòn libre para el ejercicio genital, no puede traspasar los lìmites del decoro y la dignidad. El derecho inalienable a tener respeto por la intimidad ajena y propia, ha dejado de existir. Las nuevas generaciones aclaman y reivindican el derecho a mayor libertad, màs derechos, màs prebendas y amnistìas morales y èticas; menos deberes, menos responsabilidad, menos juicio; màs placer. Mucho màs confort para no sufrir y tener una vida placentera, sin sacrificio ni esfuerzo alguno. Esa es la consigna del mundo moderno. Sin intimidad, sin pudor. La desverguenza absoluta ha de llegar, quizàs ya llegò y no nos hemos dado por enterados. O tampoco nos importa.
La sociedad moderna ha entrado en la rebeldìa de las normas y leyes porque son hijos de la dcescomposiciòn moral y social general que agobia al mundo. Pero se mantiene pasiva y sumisa a los efectos devastadores de la alienaciòn mercantilista, descarado y compulsivo consumismo. Sus causas son mùltiples y complejas. En el mundo empieza a ganar terreno la barbarie. El oprobio del hombre convertido en lobo salvaje que despedazò el catàlogo de la domesticaciòn y la cordura. El que se atreve a discutirlo, cuestionarlo, es tildado de retrògrado, moralista, enemigo de la libertad, dinosaurio cavernario. Innumerables calificativos màs le lloveràn. Pero hablar hoy por hoy de decoro, de dignidad, es un chiste del que se reiràn por siempre en tu misma cara. Abatida la moral, destruida la ètica, al hombre y su pomposa modernidad sòlo le queda el desenfreno, la bacanal y los excesos màs grotescos que vive y goza la humanidad en una danza escatològica, disfrutada entre las sombras de la noche màs lòbrega que haya tenido la historia del hombre.
No puede ser sana una sociedad que todo lo dice, comunica, transmite y manifiesta a travès de las llamadas "redes sociales" que bien podrìan denominarse redes del chisme, la frivolidad y estupidez humana màs descarada y desenfrenada que haya tenido la humanidad en toda su reciente historia. ¿ En donde quedò la intimidad del ser humano que quizàs por el exceso celo de las religiones y la moral imperante de la època, era exagerado? ¿Què pasò con el derecho de un mujer, un hombre para que sus secretos màs ìntimos murieran con èste? ¿Què fue del pudor de la mujer que enaltecìa con coqueterìa el celo del amor y le daba màs encanto al romance?
El estado de libertad que logrò el hombre despuès de difìciles como largos y sangrientos estadios històricos, cayò en una descomposiciòn de derechos exagerados, casi sin lìmites en muchos casos. Libertad convertida en absoluto libertinaje en muchos aspectos. Batalla tan ardua, como sangrienta y dolorosa para alcanzar la humanidad, un peldaño de dignidad y decoro, se transformò, gracias a las conquistas sociales y polìticas, a la tecnologìa y su poderoso alcance, en un desvergonzado libertinaje donde afloran las màs bajas pasiones, la estupidez màs grande, la vulgaridad y desfachatez sin fondo, y la escasez de profundidad intelectual, ideas sensatas, constructivas para hacer una mejor sociedad.
La libertad perdiò el norte, la moral y ètica quedaron reducidas a una mìnima expresiòn de sobria convivencia, normas elementales de civismo. La tecnologìa y su dilecto engendro, la internet con sus mùltiples variables, es una aplanadora. Todo se adapta, se moldea, queda subyugadoi a sus intereses o es aplastado, aniquilado sin contemplaciones. La intimidad y el pudor son apenas dos derechos del hombre sacrificados. Pero la lista es larga y dramàtica. Tema para otro blog, serìan los "inumerables cadàveres intangibles" de otras dignidades, conquistas, tradiciones y valores extinguidos por la tecnologìa.
En los tiempos raudos y demenciales que corren, parece que debe aplicarse la demoledora consigna que escuchè de un bàrbaro muchacho tatuado, obsesionado por convertirse en un multimillonario antes de cumplir los treinta: " Te adaptas al mundo, te modernizas ràpido, te conviertes en un lobo depredador sin piedad ni escrùpulos. Avanzas con la tecnologìa a su paso endemoniado, con su moral torcida y podrida, o el mundo te aplastarà como cucaracha. Seras destruuido por el sistema. El mundo actual aplasta a los dèbiles e inadapatados con la tecnologìa. No necesita armas. Te integras y endureces o mueres."
La WWW nos ha vencido. Los seres humanos quedamos convertidos en moscas e insectos, presos en su red. Muy pronto la capacidad de las megas de la informàtica quedarà agotada para acumular tal universo de informaciòn basura, estupidez humana, billones y trillones de chismes, rumores, intimidades y secretos que el hombre moderno transmite cada segundo en una espiral infernal de tedio, soledad, angustia; ansiedad, miedo, terror e idiotizaciòn estandarizada. Pero entonces inventaràn otras formas de almacenamiento màs avanzadas.
Como imposible ha sido exterminar las ratas y cucarachas de la faz del planeta, imposible serà para el hombre, escapar de las redes de la telaraña de hipercomunicaciòn de la WWW. La intimidad y el pudor de la mujer y el hombre, perdieron en su intento por ser parte de la esencia màs privada del ser humano. Pero ante una moral agònica, el hombre perdiò los frenos de su identidad, de autocontrol ètico.
Le llaman el "derecho a la comunicaciòn", "derecho a informar y ser informado". Los grandiosos avances del mundo globalizado, vigilado, monitoreado, controlado por sofisticados satèlites y demàs artefactos de avanzada tecnologìa informativa Màs que libèrrima y avanzada, la moderna sociedad humana ha caìdo en el decadentismo, con evidentes signos de pandemia psicòtica generalizada. Con profundos sentimientos de exhibicionismo y desverguenza. La libertad y el derecho a ser dueños de nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y elecciòn libre para el ejercicio genital, no puede traspasar los lìmites del decoro y la dignidad. El derecho inalienable a tener respeto por la intimidad ajena y propia, ha dejado de existir. Las nuevas generaciones aclaman y reivindican el derecho a mayor libertad, màs derechos, màs prebendas y amnistìas morales y èticas; menos deberes, menos responsabilidad, menos juicio; màs placer. Mucho màs confort para no sufrir y tener una vida placentera, sin sacrificio ni esfuerzo alguno. Esa es la consigna del mundo moderno. Sin intimidad, sin pudor. La desverguenza absoluta ha de llegar, quizàs ya llegò y no nos hemos dado por enterados. O tampoco nos importa.
La sociedad moderna ha entrado en la rebeldìa de las normas y leyes porque son hijos de la dcescomposiciòn moral y social general que agobia al mundo. Pero se mantiene pasiva y sumisa a los efectos devastadores de la alienaciòn mercantilista, descarado y compulsivo consumismo. Sus causas son mùltiples y complejas. En el mundo empieza a ganar terreno la barbarie. El oprobio del hombre convertido en lobo salvaje que despedazò el catàlogo de la domesticaciòn y la cordura. El que se atreve a discutirlo, cuestionarlo, es tildado de retrògrado, moralista, enemigo de la libertad, dinosaurio cavernario. Innumerables calificativos màs le lloveràn. Pero hablar hoy por hoy de decoro, de dignidad, es un chiste del que se reiràn por siempre en tu misma cara. Abatida la moral, destruida la ètica, al hombre y su pomposa modernidad sòlo le queda el desenfreno, la bacanal y los excesos màs grotescos que vive y goza la humanidad en una danza escatològica, disfrutada entre las sombras de la noche màs lòbrega que haya tenido la historia del hombre.
No puede ser sana una sociedad que todo lo dice, comunica, transmite y manifiesta a travès de las llamadas "redes sociales" que bien podrìan denominarse redes del chisme, la frivolidad y estupidez humana màs descarada y desenfrenada que haya tenido la humanidad en toda su reciente historia. ¿ En donde quedò la intimidad del ser humano que quizàs por el exceso celo de las religiones y la moral imperante de la època, era exagerado? ¿Què pasò con el derecho de un mujer, un hombre para que sus secretos màs ìntimos murieran con èste? ¿Què fue del pudor de la mujer que enaltecìa con coqueterìa el celo del amor y le daba màs encanto al romance?
El estado de libertad que logrò el hombre despuès de difìciles como largos y sangrientos estadios històricos, cayò en una descomposiciòn de derechos exagerados, casi sin lìmites en muchos casos. Libertad convertida en absoluto libertinaje en muchos aspectos. Batalla tan ardua, como sangrienta y dolorosa para alcanzar la humanidad, un peldaño de dignidad y decoro, se transformò, gracias a las conquistas sociales y polìticas, a la tecnologìa y su poderoso alcance, en un desvergonzado libertinaje donde afloran las màs bajas pasiones, la estupidez màs grande, la vulgaridad y desfachatez sin fondo, y la escasez de profundidad intelectual, ideas sensatas, constructivas para hacer una mejor sociedad.
La libertad perdiò el norte, la moral y ètica quedaron reducidas a una mìnima expresiòn de sobria convivencia, normas elementales de civismo. La tecnologìa y su dilecto engendro, la internet con sus mùltiples variables, es una aplanadora. Todo se adapta, se moldea, queda subyugadoi a sus intereses o es aplastado, aniquilado sin contemplaciones. La intimidad y el pudor son apenas dos derechos del hombre sacrificados. Pero la lista es larga y dramàtica. Tema para otro blog, serìan los "inumerables cadàveres intangibles" de otras dignidades, conquistas, tradiciones y valores extinguidos por la tecnologìa.
En los tiempos raudos y demenciales que corren, parece que debe aplicarse la demoledora consigna que escuchè de un bàrbaro muchacho tatuado, obsesionado por convertirse en un multimillonario antes de cumplir los treinta: " Te adaptas al mundo, te modernizas ràpido, te conviertes en un lobo depredador sin piedad ni escrùpulos. Avanzas con la tecnologìa a su paso endemoniado, con su moral torcida y podrida, o el mundo te aplastarà como cucaracha. Seras destruuido por el sistema. El mundo actual aplasta a los dèbiles e inadapatados con la tecnologìa. No necesita armas. Te integras y endureces o mueres."
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